El valor de coleccionar

Dec 12, 2025
El valor de coleccionar

El vinilo es quizás el formato más impráctico para escuchar música en la actualidad. Comparado a la comodidad de tener millones de canciones al alcance de un tap, el vinilo es horrible. No solo eso, el vinilo es caprichoso. Es grande, incómodo, se raya, se dobla, se requiere un equipo especifico para disfrutarlo y aún así, nada esta asegurado. Un vinilo, per se, es una pieza de decoración.

Para encontrarle el valor al vinilo, hay que urgar un poco más. En mi caso, hay que escrudiñar las estanterías mentales donde se resguardan nuestros más preciados recuerdos. No puedo mirar mi colección sin revisitar mi historia personal.

Cuando se enteran de que soy la persona detrás de los discos, siempre me preguntan sobre el tamaño de mi colección. Algunos esperan que tenga centenares de ellos. La sorpresa llega cuando digo que a lo mucho tengo unos 50 ejemplares. Apenas y tengo The Dark Side of the Moon -el que tengo fue uno que salió defectuoso y que dejó inescuchable todo el lado B-, no tengo ni un solo vinilo de Los Strokes o de Los Arctic Monkeys, apenas y tengo un par de John Coltrane y, con mucha suerte, sigo sin vender el único ejemplar de Los Beatles que tengo. Muchos de los que tenía, la mayoría aquellos que se denominan clásicos o esenciales, los vendí en uno de los primeros mercaditos que participamos. Los dejé ir con la esperanza de algún día recuperarlos. El inicio del proyecto está marcado por poner a la venta mi ejemplar de Swimming de Mac Miller -album que sigo sin recuperarlo-. 

Siempre que se hacen pedidos, agregó albums de artistas similares a los que les mencioné con la intención de quedármelos. Pero, siempre que llegan a estante, algún cliente más avispado que yo me lo arrebata antes de yo siquiera acordarme de las intenciones originales por las que trajimos ese álbum. “En el siguiente pedido será” digo ante lo insípido de esas situaciones.

Muy de vez en cuando aparecen cosas que hacen detenerme por más de 5 minutos al leer las sábanas de excel con las unidades disponibles para envío. Son aquellos álbums que trascienden el gusto y cuentan algo de mi historia. El penúltimo que recuerdo fue al álbum más bizarro que se les pueda ocurrir: el MTV Unplugged de Maná. De ese álbum y de la banda podemos discutir mucho. Pero en mi memoria está grabado la vez que salí del extinto Mixup Multiplaza con ese CD del cual aún conservo media caja vacía. No, ese álbum no estaba en mi whislist. Ni siquiera se me había ocurrido la remota posibilidad de agregarlo a mi colección, pero cuando lo encontré en las listas de órdenes, no dude ni un segundo en comprarlo. No fue sino en el parqueo de Aduana donde, sin más que ansias, desbarate las cajas de cartón en las que vienen decenas de discos para encontrar aquel que, según mi viciada y para nada objetiva opinión, es de los pináculos del proyecto de MTV en español.

Así puedo enumerar casi el 100% de ese medio centenar de discos que aún conservo. Discos heredados, regalos de personas especiales y hallazgos que conectan más allá de mis playlist, van hasta mi propia historia personal. The Piper at the Gates of Dawn, en mi primera vez que entre a Rough Trade, NY; This is me… then de Jennifer Lopez y como se escuchó ese CD hasta el hartazgo de camino al colegio en una Land Rover de color blanco; Ronroco me recuerdan a mi etapa universitaria estudiando Resistencia de Materiales con Santaolalla y Jaime Torres de fondo; Eco y Tinta y Tiempo y la vez que conocí al maestro Jorge Drexler.

Mi colección es un autoretrato. Hay discos que encontré, otros que perdí y algunos que todavía busco. Tienen marcas, firmas, fechas, historias. Nadie más entiende por qué importan, nadie debería. Solo yo, y eso es lo importante.

No tengo todos los “clásicos”. Muchos los vendí. Otros nunca llegaron. Quizás nunca lo hagan. Hay discos que creí que siempre tendría, pero ya no están. Hay otros que nunca imaginé tener.No tengo todos los discos que quisiera. Algunos se fueron, otros todavía los busco. No sé si quisiera tenerlos todos. Mi colección no es una colección completa, ni perfecta. Pero es real y, como a mí, la construyo poco a poco.



leer más